= aunque sea para incordiar =

18 may. 2008

De repente, se despierta y nos incita a gozar. No se sabe si es un sueño o que él sea dueño del tiempo lo que nos provoca la realidad. En un azul suspiro renueva todo y las sonrisas que se guardó quedan desnudas a la luz de la luna, bajo la cual me reprimo para no callarlo más. "Tantos cambios no le hacen bien al alma", dijo y se hechó a llorar. La enegría que deslumbra es parte de lo que yo añoro y no puedo crear. Son pasos flacos, son alientos viciados, son palabras precisas lo que él posee y yo no. La timidez asombra. El deseo se asoma.