= aunque sea para incordiar =

2 jul. 2008

¿Quién va a ofrecer tanto para ver?

El día a día rompe las sienes de toda persona que trata de ser. La disconfirmadad, tan humana y que nos hace inhumanos al mismo tiempo, no reniega de nuestros ojos que nacieron para ver. Dicen, mejor prevenir que curar, pero lo que da la enfermedad ninguna cura lo da. Eso sí, no creo en las brujas pero que las hay, las hay. Sino miren dentro suyo, el alma, si es que todavía la tienen. Ella es una de las severas señoritas con copetín y corset ajustado que flotan por sobre la faz de esta tierra.
Pomposos, relucientes, zapatos de taco aguja pinchados en el medio, resisten, soviéticos, lo que nunca llegarán a aprender. La resistencia de la oligarquía nos promete defender ciertos valores que ni el poco pueblo que nos queda conoce. ¿Qué circo romano ofrece más risa, más superficie, más maquillaje que la actualidad? ¿Quién juega, con tantos títeres simultáneamente, que no los logra doblar? El poder ensimismado de la proclamada autoridad caduca en unos años futuros y determinados. Pero ¿el dolor, el hambre, el poner la otra mejilla cuando ya está rasguñada por otra mano? ¿Eso se agotará también?